Corte Suprema confirma condena para el autor de parricidio de Jos Llanca

 

La Corte Suprema rechaz recurso de nulidad y confirm la sentencia que conden a Claudio Andrs Llanca Cabrera a la pena efectiva de 18 aos de presidio, en calidad de autor del delito de parricidio de su padre. Ilcito perpetrado el 13 de enero de 2016, en Pichilemu, Sexta Regin.

En fallo unnime (causa rol 26.855-2018), la Segunda Sala del mximo tribunal –integrada por los ministros Hugo Dolmestch, Carlos Knsemller, Manuel Antonio Valderrama, Jorge Dahm y Rodrigo Biel– descart infraccin legal en la sentencia recurrida, dictada por el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santa Cruz.

«Que en lo relativo a la calidad procesal que mantena el acusado al practicrsele, en el mes de noviembre de 2017, la toma de una muestra de saliva por parte de los funcionarios policiales, resulta relevante considerar que, segn se desprende del mrito de los antecedentes, ste compareci en carcter de testigo, accediendo en tal condicin -de manera libre y voluntaria- a la toma de una muestra bucal. De ello se colige que existi una autorizacin expresa del involucrado, la que se vio reforzada por la manifestacin de su voluntad de colaborar con la investigacin, validando con ello la actuacin policial», sostiene el fallo.

La resolucin agrega: «Que de acuerdo con lo expuesto, no resulta posible a esta Corte determinar que el acusado Llanca Cabrera, al momento de entregar su testimonio y acceder al examen corporal en comento, tuviera la calidad de imputado a la que alude su defensa, pues resulta claro que su comparecencia no se debi a que se le estuviera atribuyendo participacin en un hecho punible, sino que por el contrario tuvo su fundamento en que se trataba de un sujeto que, dada su condicin de hijo del occiso y que por haber estado presente en el lugar de ocurrencia de los hechos el da en que los mismos acaecieron, podra aportar informacin relevante para la investigacin, siendo esa justamente la razn por la que el Ministerio Pblico requiri su presencia como testigo, calidad en la que finalmente compareci y accedi voluntariamente a la prctica de la diligencia intrusiva».
«Sostener lo contrario –contina–, por lo dems, sera ir en contra del texto expreso del citado artculo 7 del Cdigo Procesal Penal y de lo que ya ha resuelto esta Corte sobre el particular».

«(…) habindose asentado que el encartado tena la calidad de testigo al momento de acceder a la realizacin del examen corporal de que fue objeto, resultaba absolutamente improcedente que se le hubieren ledo sus derechos -en especial a guardar silencio y a no autoincriminarse-, que se le informara cules eran los cargos existentes en su contra y que tena derecho a ser asistido por un abogado defensor, toda vez que lo que corresponda hacer era darle el trato de testigo que efectivamente se le otorg, no existiendo, en consecuencia, ilegalidad alguna en la prctica de la diligencia intrusiva en comento, correspondiendo rechazar el arbitrio en tal materia», concluye.

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