LO QUE NO SE HA DICHO DEL REPUDIABLE CRIMEN QUE CONMOCIONÓ A PICHILEMU

 

Una hora duró el día sábado 15 de septiembre la audiencia de control de detención y formalización de Daniel Valdez, imputado por el ministerio público como único responsable, por el momento, como autor del homicidio aclarado ya por la PDI de Pichilemu, del instalador eléctrico Carlos Sepúlveda, quien falleciera el dia 13 de septiembre tras sufrir un traumatismo encéfalo craneano estando internado en el hospital regional, a consecuencia de una agresión que recibió mientras se encontraba en el Nigth Club Alondra de esta ciudad.

El relato de los hechos realizado por el fiscal Rodrigo Troncoso,  reveló varios antecedentes que hasta ahora eran desconocidos y que permitieron a la PDI aclarar este crimen que ha conmocionado a la ciudad de Pichilemu.

LOS HECHOS.

Carlos Sepúlveda Vargas, de 45 años de edad y padre de 2 pequeños hijos, de oficio instalador eléctrico, tras celebrar con algunos amigos y compañeros de trabajo el término de una faena, se dirige aproximadanente a las 3 de la madrugada del dia domingo 9 de septiembre hasta el centro nocturno Alondra, ubicado en calle Federico Errázuriz 413 de esta ciudad, con el fin de compartir algunos momentos,  sin imaginar que esa decisión posteriormente, terminaría en los hechos que desencadenaron en su muerte.

De acuerdo al relato del fiscal, basándose en los testimonios recogidos por funcionarios de la PDI en el lugar, en el recinto se encontraba ya hace unas horas Daniel Valdez junto a su padre, un hombre de aproximadamente 50 años de edad,  quienes habian viajado desde San Fernando a pasar el fin de semana.

Testigos señalaron,  según consta en la carpeta investigativa, que Sepúlveda es agredido por un individuo con una botella de pisco en el rostro, tras lo cual cae al piso golpeándose fuertemente la cabeza.

EL REGRESO

Sin embargo, un hecho que marcó el destino de este lamentable desenlace, fue que Valdez a las 03:26 de la madrugada de ese día, abandona el centro nocturno junto a su padre y luego de unos minutos a las 03:59 vuelve al local, esta vez sólo y se dirige a la barra del recinto donde pide una botella de pisco de 750 cc marca Mistral. Una vez que se dispone a cancelar con un billete de 10 mil pesos inicia una discusión con la administradora del local, y es ahi donde sin  mediar provocación alguna, propina un fuerte golpe con la botella de pisco que tenía en su mano, en pleno rostro de Carlos Sepúlveda quien se encontraba circunstancialmente en la barra, lo que provocó una violenta caída azotando su cabeza en el piso del local.

Tras ello,  el autor de la deleznable y  cobarde agresión, huye del lugar sin prestar ayuda al herido, ha pesar del profuso sangramiento que la víctima presentaba en la región craneana.

Ante el lamentable hecho, desde el local se avisa al hospital y luego llega la ambulancia del SAMU que lo traslada hasta la unidad de urgencia  con el antecedente que se les entregó,  que “se trataba de una caida accidental” producto de su estado de ebriedad.

LAS DOS VERSIONES DE LA ADMINISTRADORA DEL RECINTO. ¿Obstrucción a la Justicia?

En primera instancia, la administradora del Alondra, indicó que se trataba de una caída accidental. Sin embargo, tras el fallecimiento de la víctima, cambia su versión y decide según una nueva declaración a la PDI que la víctima fue golpeada en la forma ya relatada. La razón de su primera versión señala,  la hizo por “temor a que le  clausuraran el recinto”(…).

EL TESTIMONIO CLAVE DE UNA FUNCIONARIA MUNICIPAL.

El dia viernes 14 de septiembre, una funcionaria municipal mientras viajaba en bus fuera de Pichilemu, escucha fortuitamente una conversación telefónica de una mujer que la antecedía,  donde manifiesta lo siguiente: “amiga falleció el joven, esto se complicó. Hay que decir la verdad”.

Al ser testigo del tenor de esta conversación, la funcionaria municipal se contacta con la PDI quienes vuelven a interrogar a la administradora del local nocturno y logran su nuevo testimonio el que coincide con lo señalado por trabajadoras y clientes que presenciaron la brutal agresión. Carlos Sepúlveda había sido agredido en la forma que ya se ha relatado.

LAS CAMARAS DE VIGILANCIA

Una vez más,  ha quedado demostrado lo valioso de la medida del municipio local de instalar cámaras de seguridad en distintos puntos de la ciudad.

Es así como se pudo obtener imágenes nítidas que fueron registradas por las cámaras,  donde se aprecia claramente el momento en que el imputado sale del local junto a su padre, cuando regresa sólo y luego,  cuando huye del lugar.

Sin duda este registro ha resultado fundamental,   para el trabajo investigativo de la policía.

EL ARGUMENTO DE LA DEFENSA

En la audiencia, el defensor público Jorge Araneda, cuando se discutía la prisión preventiva solicitada por el fiscal, responsabilizó al Hospital de Pichilemu por la muerte de Carlos Sepúlveda, indicando que se estaba frente a una negligencia médica argumentando que “los médicos como en éste y otros casos, se lavan las manos”.

Araneda infiere en su relato que si bien su defendido propinó el golpe a Sepúlveda, su muerte se habría producido por la deficiente atención médica recibida posteriormente,  sindicando al médico Pedro Novoa como responsable, pues no habría cumplido con los protocolos establecidos por ley ante este tipo de lesiones, junto con ello el tardío traslado hasta Santa Cruz y de ahi a Rancagua.

Añade el defensor que ” hubo desidia del personal médico porque como no realizan los exámenes adecuados actuaron como que solo estaban frente a un curadito que les molestaba y que incluso queria bajarse de la camilla”.

LA RESOLUCION DE LA JUEZA

Categórica fue la jueza América Muñoz al decidir la prisión preventiva del imputado por considerarlo un peligro para la sociedad.

Los argumentos que la llevaron a determinar la medida cautelar, fueron por una parte la serie de argumentos y testimonios presentados por la fiscalía, entre ellos la autopsia del Servicio Médico Legal que certificó la lesión de Sepúlveda como agresión de carácter homicida.

Con ello la jueza desestimó los argumentos de la defensa, sumado a los antecedentes penales anteriores del detenido, lo  calificó como un peligro para la sociedad, decretando su prisión preventiva mientras dure la investigación.

Cebe señalar, que la fiscalía pidió 180 dias de investigación, dada la complejidad de las pericias que se requiere realizar para acreditar en el juicio fehacientemente la responsabilidad del imputado.

Daniel Valdez,  fue formalizado por homicidio simple,  que de ser declarado culpable, arriesga una pena mínima de 10 años y 1 día de prisión efectiva.

 

 

 

 

 

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